29 de marzo de 2015

Hoy hablo de mí

El año 2012 trabajé mucho tanto en la universidad, como en el Lolita, pero, cuando empezó el nuevo año, 2013, mis fuerzas se marchitaron. El hecho que comprimieran 2 años en 1, hizo que mis esfuerzos sólo pudieran centrarse en sacar el curso, pero no pude. Llegó un momento en que tuve que decidir que asignaturas pasaba, y con cuales debía replantearme un nuevo punto de vista. De esto aprendí dos cosas: nunca hagas Moderna de Catalunya con el pr. Casals y nunca intentes sobrepasar lo que te piden en un trabajo de final de grado, que aun no saben de ellos, qué se han sacado de la manga.

Me pase todo el tiempo de las vacaciones trabajando en ello, especialmente visitando el archivo y intentando buscar el porqué a mi trabajo. Por otro lado, mi proyecto personal con el Lolita no tenía sentido: mi objetivo inicial, unir a todas las chicas de Barcelona, fuera cual fuera su asociación mater, no hizo más que alejarme de ambas. Ese no era el camino. Mis fuerzas se habían perdido en el camino, y muy pocas cosas podían devolverme la fuerza. Sólo algo lo consiguió: Bali.

Yo en Bali

Todas mis fuerzas su volcaron en conocer más, cuando volví me empapé de la lengua, que incipientemente había aprendido a base de escuchar cómo me llamaban “cantik”, quise saber más de la cultura, de la religión, de su manera de entender el mundo… y por ello, me quedé en la tienda, para comprender y revivir ese mundo cada día. En mi vida siempre me pasan estas cosas, acabo perdido y siempre encuentro algo a lo que agarrarme y poder ser feliz. Este es uno de estos momentos. La anterior vez, fue el Lolita.

Como ya conté en la entrada de “la percepción del Lolita”, yo estaba muy perdida, y me ayudó a salir. La verdad es que, durante un tiempo, pensé que para mí ya no era nada, que había perdido el sentido: veía como la gente de mi alrededor vestía de una manera muy diferente a mi, y yo no era más que un mero reflejo en el agua, deformado por la densidad de mi alrededor. Quise escapar y lo dejé todo.
Cuando en Facebook escribí “dejo temporalmente el lolita” mucha gente me eliminó. Evidentemente, esto era lo que nos unía. Qué sentido tenía seguir una relación banal, sin la unión banal que nos ataba. Más tarde eliminé mi cuenta para centrarme en los estudios, así que, al final a nadie le importó si tenía cuenta o no, simplemente no estaba.

Estudio y gatos: mala combinación. Ya conoceis a Akira de la cabecera 

Cuando celebramos el inicio del año 2015 tuve una extraña sensación, como su para mí el 2014 nunca hubiera existido. Tanto trabajo y tantas horas investidas en estudiar lo mismo que el año anterior y ninguna quedada fue una operación matemática que me decía: el 2014 no existió. Me di cuenta entonces que, ahora que todo había terminado, era momento de volver. Es por ello, que este blog existe de nuevo, y que invierto mi energía en él. Para mí es un tablón de anuncios de mis pensamientos, de mis inquietudes y de todo aquello que me nutre.


Quiero investir el tiempo que tengo ahora, por fin, para configurar nuevas palabras en torno al movimiento. No quiero seguir atrapada en 2006, como mucho tiempo he estado. Ahora que he vuelto, quiero trabajar otra vez, pero sin intentar ser un blanco. Quiero trabajar en la sombra, mirar a la gente a la cara y que sea feliz, sin que sepa dónde empieza lo que yo hago y donde lo que hacen los demás. 


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