23 de octubre de 2017

De las cosas de las que nadie habla

Si has tenido el tiempo de venir hasta aquí, entre los momentos efímeros de tu ajetreada vida, mereces las respuestas a las preguntas que nadie hace. Seguramente veas que siempre sonrió mucho en las fotos, porque siempre digo, si salgo mal por lo menos, salgo simpática. Y aunque últimamente no me apetece hacerlo, lo hago, como un recuerdo lejano.

Es difícil hablar de cosas que no comprendemos, de realidades que nos ocultamos a nosotros mismos, y poco a poco, cuando tomas conciencia de la situación, es difícil salir de ahí. Es difícil, aun que le ponga nombre, aun que les mire a los ojos, llorosa y temblorosa, y grite con todas mis fuerzas, sigue ahí, perdura. A veces se esconde entre los resquicios, para brotar imparable, como una semilla que accidentalmente cae en la tierra, y tras la lluvia, crece hacia el cielo.

Como parar la naturaleza misma, tirando de mi alma en todas direcciones, haciéndome tambalear. Como saber cuándo el mundo va a desmoronarse, si llega como un terremoto, sacude el mundo, y se va. Y llegan las réplicas, lagrimas veloces que parten de los ojos para llegar a ninguna parte.Y me levanto todas las mañanas, contando los días, contando las noches, los segundos, y deseando que el mundo deje de sacudirse, que no me hunda en el torbellino, pero vivo encima de dos placas que chocan, mis sueños y mis fracasos, chocando cual mar en la roca.

Puede que veas una sonrisa, ahora lejana, pero mira detrás, mira el espejo del alma, no veas, solo mira, busca en los ojos, y dime si ves una sonrisa. Mira mi mirada, miente, mientras murmura muerte, mira mi mirada mirarte marchita. Murmura y se extingue.

Juro que quiero volver atrás, juro que quiero volver a sonreír con la mirada, que quiero volver a soñar. Todos los días, a todas horas, quiero decir adiós a la angustia, a las noches sin dormir, a los ataques de pánico, al miedo a salir a la calle, al terror de salir de la cama, a la sensación de vértigo que me dan los proyectos largos.


Si has llegado hasta aquí, es que te importa, en parte, y si ahora sabes la verdad, búscala, y alégrate cuando veas ese brillo en los ojos, aunque no sonría. Por qué solo los ojos te dirán la verdad. No veas. Mira.